lunes, 28 de abril de 2008

La Frustacion de los Indocumentados

Publicado el 04-21-2008
La frustración de los indocumentados
El Hispano News
FILADELFIA, Pennsilvania, abril 21 (EL UNIVERSAL).— La frontera la marca el Restaurante “La Lupe” y algunas taquerías que ofrecen barbacoa de chivo en domingo. Son los límites del “corazón de México” sobre la calle 9 de Filadelfia. Un espacio de inmigrantes de piel oscura, de “ilegales”, de marginados, de “mil usos”, de indómitos hispanoparlantes que carecen de ciudadanía y derechos para participar en un proceso electoral histórico en Estados Unidos.
“Siento frustración y me gustaría votar por el candidato que puede sacarnos de las sombras (a más de 12 millones). Pero no tengo papeles y no soy ciudadano”, dice entre resabios de amargura, Juan Carlos Romero, un inmigrante del Distrito Federal, un frustrado ingeniero del Poli de la zona de Iztapalapa.
Hace cinco años, Juan Carlos llegó a Filadelfia para trabajar de lavaplatos y hoy es el copropietario de un pequeño restaurante de tacos que resplandece entre luces de neón y aromas intensos sobre la calle 9.
“Si pudiera votar, lo haría por Hillary. Creo que ella es muy inteligente. Y además ha dicho que, en caso de llegar a la presidencia, nos ayudará a regularizar nuestra situación”, dice Romero.
Hace una década, la intersección de la calle 9 y la Avenida Passyunk, marcaban los límites del barrio italiano al sur de Filadelfia. Hoy, el barrio italiano se ha mexicanizado con la aparición de pequeñas tiendas, taquerías, restaurantes y agencias para enviar dinero a México y a Latinoamérica.
“Poco a poco la población de mexicanos que han llegado de Puebla, Veracruz y el D.F. ha cambiado el paisaje en un barrio donde muchos inmigrantes vienen a comer o a hacer sus compras”, dice Pablo Benito, un inmigrante de San Andrés, Puebla.
Benito, un antiguo soldado del ejército mexicano, llegó a Estados Unidos hace 10 años. Hoy, es propietario de una pequeña tienda de comestibles y alquila películas mexicanas. “Poco a poco nos hemos levantado. Pagamos impuestos, nuestros tres hijos crecieron aquí. Pero aún no somos ciudadanos”, relata Benito mientras hace un rápido corte de caja, en una tienda que adornan piñatas y tapizan una multicolor colección de tarjetas de larga distancia.
“Si yo pudiera votar —dice Benito mientras deja escapar un suspiro—, lo haría por Obama. Creo que es más honesto que Hillary y ha prometido ayudarnos”.”
Personajes como Benito, Torres y Romero, conforman hoy la parte más vital de la diáspora mexicana en la calle 9 de Filadelfia. ...

1 comentario:

Santiago Chiva, Granada dijo...

Hola.
La inmigración tiene una cara humana; me ha gustado la movilización que -por encima de ideologías y creencias religiosas- han hecho en el Reino Unido el grupo “Strangers into Citizens”. Austen Ivereigh, su principal promotor ha explicado en Granada el pasado fin de semana cómo han logrado que los tres principales candidatos para la alcaldía de Londres de las municipales que se celebran –el conservador, el laborista y el liberal- apoyaran su propuesta, que la Cámara de los Comunes la haya discutido y que el partido liberal la haya hecho suya.
Su planteamiento no es solidaridad ingenua sino puro pragmatismo británico: sacar del limbo legal en que se encuentran cientos de miles de personas que nunca podrán ser repatriadas por el inmenso coste que supondría. No es una tarea popular: la objeción que se le pone -el posible efecto llamada de una medida como ésta- es seria. Sin embargo la propuesta humanitaria es compatible con la fortaleza del Estado en el control de fronteras y contra la delincuencia. Un ejemplo de movilización ciudadana desinteresada del que los españoles podemos aprender mucho…

Santiago
http://opinionciudadano.blogspot.com/