Publicado en MSN Noticias
Líderes religiosos piden dejar retórica de odio y aprobar reforma migratoria
EFE
Orlando (Florida), 10 jun (EFE).- Líderes religiosos del centro de Florida hicieron un llamado a los políticos federales y estatales para que se abstengan de la retórica de odio y apoyen la promulgación de una reforma humana de inmigración.
La petición fue firmada por más de 30 religiosos que representan a cerca de 100.000 fieles cristianos latinos y de comunidades blancas en EEUU de la organización Cristianos por una Reforma de Inmigración Comprensiva (CCIR), se informó hoy en un comunicado.
El pastor Joel Hunter, de la iglesia Northland, en Orlando y presidente de CCIR, dijo estar muy consternado con la realidad que viven los inmigrantes hoy en día.
"Como cristianos en nuestras respectivas iglesias hemos visto de primera mano numerosas víctimas humanas como hombres, mujeres y niños capturados por la trampa de nuestro sistema de inmigración roto. Esto no refleja el espíritu de Cristo", sostuvo.
En su misiva, los líderes pidieron a funcionario abstenerse de usar discursos anti-inmigrantes para ganar terreno en el plano político y los exhortaron a dialogar de una manera comprensiva acerca del tema de inmigración comprometiéndose a dar un trato justo a los inmigrantes.
Los religiosos también manifestaron estar muy consternados por el actual sistema de inmigración del país.
En 2007 fracasó en el Congreso una iniciativa de reforma migratoria y como resultado se ha desatado un debate dominado por retóricas de odio que han divido a las comunidades.
Para el reverendo Nino González, pastor de la Iglesia El Calvario en Orlando, esta es una situación vulnerable para los inmigrantes que él entiende muy bien porque vive esta realidad como religioso.
"Tenemos mucha gente vulnerable, incluidos los inmigrantes, que viven en nuestras comunidades y vienen al culto con nosotros. Venimos juntos ahora para comprometernos todos como iglesia para velar por los inmigrantes, tratarlos con dignidad y respeto como miembros contribuyentes de la sociedad", dijo González, pastor de la segunda más grande iglesia protestante de hispanos en Florida.
La organización CCIR reconoce que un debate es necesario para hablar sobre la crisis de inmigración en la nación, pero insisten que debe ser enfocado en una reforma que no degrade a las personas.
"Los discursos actuales han perpetuado odio y culpas que apuntan a las comunidades inmigrantes y esto no nos está moviendo hacia una solución", sostiene en el comunicado la CCIR.EFE
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martes, 10 de junio de 2008
martes, 29 de abril de 2008
Dos Culturas
Dos culturas
Publicado en EL NUEVO HERALD, MIAMI
ABRIL, 29, 2008
OSCAR J. FRANCO O.
Los latinos que hemos emigrado a este país traemos toda una vida de experiencias, valores, patrones de comportamiento y conocimiento general de una cultura que nos deslinda de las demás. Nuestra conformación genética esta heredada de las raíces latinas, provenientes del viejo continente mezcladas, al principio con rabia y con el recorrer del tiempo con amor, con las sangres indígenas que se habían arraigado en lo que en su momento los conquistadores llamaron el nuevo mundo, y con la raza negra que, a la fuerza, fue integrada a la sociedad emergente de las colonias españolas y portuguesas.
Somos inmigrantes en este país y en nuestra inmensa mayoría somos hijos y nietos de inmigrantes que llegaron a Centro, Suramérica y el Caribe provenientes de España, Italia y Portugal. Nos toca, como les tocó a nuestros padres y abuelos, la difícil tarea de integrarnos a una cultura que nos es extraña.
Los latinos provenimos de una cultura esencialmente colectivista, en la cual damos inmenso valor al grupo social en el cual nos desarrollamos, la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, los vecinos, es decir, el colectivo. Nuestra apreciación del espacio individual es amplia y laxa, inclusive nos sentimos con el derecho y la necesidad de penetrar el espacio de las personas que nos rodean y hasta nos sentimos mal, y a veces dolidos, si los amigos cercanos y familiares no se interesan en nuestros problemas y no se nos acercan para compartir nuestras alegrías y penurias.
Por otra parte, nuestro patrón de comportamiento se desenvuelve en atención al grupo, entendemos el principio de autoridad y mantenimiento del orden. Pero, seamos sinceros, nos cuesta respetarlo.
Sin embargo, hemos decidido integrarnos en una sociedad individualista, la cual le da gran valor a la autonomía, a la iniciativa propia, al concepto de autoridad, al no enfrascarse en el cuestionamiento de las normas, sino más bien a su cumplimiento, pues entiende que hay que mantener el orden como principio básico de desarrollo. En esta cultura que caracteriza a los países anglosajones el concepto de espacio individual es prácticamente venerado, nadie se atreve a penetrar el espacio de los demás.
En esta cultura cualquier intento de penetrar el núcleo individual es generalmente interpretado como una trasgresión de la intimidad y no es tolerado.
No es mi intención emitir juicios de valor sobre las dos culturas. Basta señalar que son diferentes y que no es lo mismo vivir en una cultura colectivista que en una individualista.
Ninguna cultura es mejor o peor que otra. Todas son igualmente válidas como variantes de la experiencia humana y todas las personas estamos, hasta cierto punto, atados a nuestra cultura, pues esta nos provee de gran parte de nuestro sentido de identidad; por lo tanto define, modela y regula los patrones de comportamiento, adecuados a través de los siglos a las necesidades de la gente.
Al estudiar la inmensa diferencia conceptual entre la cultura individualista y la colectivista es evidente lo complicado que resulta vivir en una de las dos, con el acervo cultural de la otra.
Sin embargo, en este país vivimos más de 40 millones de colectivistas integrándonos a un mundo individualista y la inmensa mayoría lo ha logrado, ratificando la voluntad de los inmigrantes hispanos de integrarse, beneficiarse y aportar nuestros mejores esfuerzos a esta sociedad que nos recibe.
ofmediator@hotmail.com
Publicado en EL NUEVO HERALD, MIAMI
ABRIL, 29, 2008
OSCAR J. FRANCO O.
Los latinos que hemos emigrado a este país traemos toda una vida de experiencias, valores, patrones de comportamiento y conocimiento general de una cultura que nos deslinda de las demás. Nuestra conformación genética esta heredada de las raíces latinas, provenientes del viejo continente mezcladas, al principio con rabia y con el recorrer del tiempo con amor, con las sangres indígenas que se habían arraigado en lo que en su momento los conquistadores llamaron el nuevo mundo, y con la raza negra que, a la fuerza, fue integrada a la sociedad emergente de las colonias españolas y portuguesas.
Somos inmigrantes en este país y en nuestra inmensa mayoría somos hijos y nietos de inmigrantes que llegaron a Centro, Suramérica y el Caribe provenientes de España, Italia y Portugal. Nos toca, como les tocó a nuestros padres y abuelos, la difícil tarea de integrarnos a una cultura que nos es extraña.
Los latinos provenimos de una cultura esencialmente colectivista, en la cual damos inmenso valor al grupo social en el cual nos desarrollamos, la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, los vecinos, es decir, el colectivo. Nuestra apreciación del espacio individual es amplia y laxa, inclusive nos sentimos con el derecho y la necesidad de penetrar el espacio de las personas que nos rodean y hasta nos sentimos mal, y a veces dolidos, si los amigos cercanos y familiares no se interesan en nuestros problemas y no se nos acercan para compartir nuestras alegrías y penurias.
Por otra parte, nuestro patrón de comportamiento se desenvuelve en atención al grupo, entendemos el principio de autoridad y mantenimiento del orden. Pero, seamos sinceros, nos cuesta respetarlo.
Sin embargo, hemos decidido integrarnos en una sociedad individualista, la cual le da gran valor a la autonomía, a la iniciativa propia, al concepto de autoridad, al no enfrascarse en el cuestionamiento de las normas, sino más bien a su cumplimiento, pues entiende que hay que mantener el orden como principio básico de desarrollo. En esta cultura que caracteriza a los países anglosajones el concepto de espacio individual es prácticamente venerado, nadie se atreve a penetrar el espacio de los demás.
En esta cultura cualquier intento de penetrar el núcleo individual es generalmente interpretado como una trasgresión de la intimidad y no es tolerado.
No es mi intención emitir juicios de valor sobre las dos culturas. Basta señalar que son diferentes y que no es lo mismo vivir en una cultura colectivista que en una individualista.
Ninguna cultura es mejor o peor que otra. Todas son igualmente válidas como variantes de la experiencia humana y todas las personas estamos, hasta cierto punto, atados a nuestra cultura, pues esta nos provee de gran parte de nuestro sentido de identidad; por lo tanto define, modela y regula los patrones de comportamiento, adecuados a través de los siglos a las necesidades de la gente.
Al estudiar la inmensa diferencia conceptual entre la cultura individualista y la colectivista es evidente lo complicado que resulta vivir en una de las dos, con el acervo cultural de la otra.
Sin embargo, en este país vivimos más de 40 millones de colectivistas integrándonos a un mundo individualista y la inmensa mayoría lo ha logrado, ratificando la voluntad de los inmigrantes hispanos de integrarse, beneficiarse y aportar nuestros mejores esfuerzos a esta sociedad que nos recibe.
ofmediator@hotmail.com
lunes, 11 de febrero de 2008
Los inmigrantes estamos de duelo
Los inmigrantes estamos de duelo
Oscar J. Franco O.
ofmediator@hotmail.com
Publicado en el Nuevo Herald, Miami Febrero 8, 2008
Manuel y Gloria ya han cumplido dos años de haber inmigrado, pero no han podido superar las consecuencias de la separación física y sentimental de su país, de los seres queridos y de los amigos. El duelo que genera haber abandonado todo y a todos les afecta fuertemente en sus vidas personales, familiares y en sus trabajos.
El autor Joseba Achotegui, dice: ``Duelo es un proceso de reorganización de la personalidad que tiene lugar cuando se pierde algo significativo para el sujeto. La gran mayoría de las personas que emigran lo hacen dentro de un marco de esperanza y de búsqueda de un mejor futuro para ellos y de ser el caso para sus hijos. Otros lo hacen en circunstancias agobiantes, por razones económicas, políticas y/o de seguridad personal que los obligan a tomar esa decisión.
En ambos casos, la realidad impone pérdidas que nos ocasionan duelos, los cuales afectan a unas personas más que a otras y de diferentes maneras. Inclusive, el stress que se vive, por la angustia del duelo, puede afectar la salud de las personas.
Los estudiosos de la materia han concentrado este síndrome del duelo del inmigrante en siete aspectos básicos.
• Duelo por la separación de familiares y amistades. Obviamente quedan atrás seres muy queridos, cónyuges, padres, abuelos, hijos, hermanos, et ad. Son afectos de intensa conexión, que son prácticamente imposible olvidar. Sin embargo es necesario superar el trauma de la pérdida del contacto directo.
• Duelo por la lengua materna. Son contadas las personas que emigran a países en los cuales se hable otro idioma y lo dominen. Muchos de los inmigrantes a EEUU manejamos el inglés con diferentes grados de eficiencia y fluidez, pero muy difícilmente como nuestra lengua materna. Esto impone limitaciones obvias.
• Duelo por la cultura. Será mayor o menor dependiendo del lugar donde uno se radique. Para el inmigrante latino no es lo mismo vivir en Miami, Florida, que en Omaha, Nebraska.
• Duelo por la pérdida de los paisajes, la tierra, el clima, el ambiente. Es común oír expresiones como ''en mi país el clima es mejor'', ''las playas son más lindas'', ''nada como mis montañas'', ''mi ciudad es mucho más agradable'', etc. Todas estas expresiones reflejan que estamos ligados afectivamente a la tierra en que crecimos. Para las personas los paisajes no están conformados únicamente de mar, sol, playa, campo, llano y montaña, se les suman recuerdos, vivencias y experiencias.
• Duelo por la pérdida del status social y profesional. Cuando emigramos dejamos atrás un abanico de factores que constituían nuestro entorno y abandonamos para integrarnos a una sociedad completamente diferente. Además de lazos sentimentales profundos y bienes materiales, evocamos las relaciones comerciales, profesionales, familiares, de trabajo, amistades y círculo de influencias.
• Duelo por la pérdida de contacto con los compatriotas. Básicamente es el calor humano que se siente al estar rodeado de gente que, a la final, es como uno. Aunque en la población de cada país haya diferencias por razones sociales, educativas y/o económicas, son todos coterráneos y conocemos bien la idiosincrasia particular de la nación e inclusive las particularidades de los pobladores de diferentes regiones dentro del mismo país, ya sea de llaneros, capitalinos, de la costa, de la montaña, etc.
• Duelo por la pérdida de la seguridad física. El inmigrante se expone a riesgos tales como condiciones de trabajo, vivienda, salud, educación, stress diario, el resolver la situación inmigratoria que ponen en alto riesgo su seguridad y estabilidad personal.
El duelo del inmigrante es, pues, algo natural. Tan natural como el que sufrimos por la pérdida física de seres queridos. Ese duelo siempre estará con nosotros, nunca los olvidaremos. Simplemente aprendemos a vivir con su ausencia.
Oscar J. Franco O.
ofmediator@hotmail.com
Publicado en el Nuevo Herald, Miami Febrero 8, 2008
Manuel y Gloria ya han cumplido dos años de haber inmigrado, pero no han podido superar las consecuencias de la separación física y sentimental de su país, de los seres queridos y de los amigos. El duelo que genera haber abandonado todo y a todos les afecta fuertemente en sus vidas personales, familiares y en sus trabajos.
El autor Joseba Achotegui, dice: ``Duelo es un proceso de reorganización de la personalidad que tiene lugar cuando se pierde algo significativo para el sujeto. La gran mayoría de las personas que emigran lo hacen dentro de un marco de esperanza y de búsqueda de un mejor futuro para ellos y de ser el caso para sus hijos. Otros lo hacen en circunstancias agobiantes, por razones económicas, políticas y/o de seguridad personal que los obligan a tomar esa decisión.
En ambos casos, la realidad impone pérdidas que nos ocasionan duelos, los cuales afectan a unas personas más que a otras y de diferentes maneras. Inclusive, el stress que se vive, por la angustia del duelo, puede afectar la salud de las personas.
Los estudiosos de la materia han concentrado este síndrome del duelo del inmigrante en siete aspectos básicos.
• Duelo por la separación de familiares y amistades. Obviamente quedan atrás seres muy queridos, cónyuges, padres, abuelos, hijos, hermanos, et ad. Son afectos de intensa conexión, que son prácticamente imposible olvidar. Sin embargo es necesario superar el trauma de la pérdida del contacto directo.
• Duelo por la lengua materna. Son contadas las personas que emigran a países en los cuales se hable otro idioma y lo dominen. Muchos de los inmigrantes a EEUU manejamos el inglés con diferentes grados de eficiencia y fluidez, pero muy difícilmente como nuestra lengua materna. Esto impone limitaciones obvias.
• Duelo por la cultura. Será mayor o menor dependiendo del lugar donde uno se radique. Para el inmigrante latino no es lo mismo vivir en Miami, Florida, que en Omaha, Nebraska.
• Duelo por la pérdida de los paisajes, la tierra, el clima, el ambiente. Es común oír expresiones como ''en mi país el clima es mejor'', ''las playas son más lindas'', ''nada como mis montañas'', ''mi ciudad es mucho más agradable'', etc. Todas estas expresiones reflejan que estamos ligados afectivamente a la tierra en que crecimos. Para las personas los paisajes no están conformados únicamente de mar, sol, playa, campo, llano y montaña, se les suman recuerdos, vivencias y experiencias.
• Duelo por la pérdida del status social y profesional. Cuando emigramos dejamos atrás un abanico de factores que constituían nuestro entorno y abandonamos para integrarnos a una sociedad completamente diferente. Además de lazos sentimentales profundos y bienes materiales, evocamos las relaciones comerciales, profesionales, familiares, de trabajo, amistades y círculo de influencias.
• Duelo por la pérdida de contacto con los compatriotas. Básicamente es el calor humano que se siente al estar rodeado de gente que, a la final, es como uno. Aunque en la población de cada país haya diferencias por razones sociales, educativas y/o económicas, son todos coterráneos y conocemos bien la idiosincrasia particular de la nación e inclusive las particularidades de los pobladores de diferentes regiones dentro del mismo país, ya sea de llaneros, capitalinos, de la costa, de la montaña, etc.
• Duelo por la pérdida de la seguridad física. El inmigrante se expone a riesgos tales como condiciones de trabajo, vivienda, salud, educación, stress diario, el resolver la situación inmigratoria que ponen en alto riesgo su seguridad y estabilidad personal.
El duelo del inmigrante es, pues, algo natural. Tan natural como el que sufrimos por la pérdida física de seres queridos. Ese duelo siempre estará con nosotros, nunca los olvidaremos. Simplemente aprendemos a vivir con su ausencia.
miércoles, 16 de enero de 2008
Latinos en USA: Dato Interesante. Mayor porcentaje de nascimientos en USA
Aproximadamente 4.3 millones de nacimientos ocurieron en USA, en el 2006. La mayor cantidad desde 1961. El grupo etnico que porcentualmente vio nacer mayor descendencia, fue el hispano. Aproximadamente el 25% de los bebes, es decir casi 1.075.000, son hijos e hijas de hispanos.
martes, 8 de enero de 2008
Indocumentado se detiene para ayudar a niño en el desierto y lo deportan
Indocumentado se detiene para ayudar a niño en el desierto y lo deportan
Terra web28/11/2007 - 17:53(EST)
Un hombre mexicano que cruzó hacia Estados Unidos ilegalmente optó por detenerse y rescatar a un niño norteamericano de 9 años que estaba varado en el desierto del sur de Arizona, en lugar de continuar su viaje, y fue más tarde enviado de regreso a México.
Pese al sacrificio, fue una decisión fácil, dijo Manuel Jesús Córdova Soberanes a The Associated Press en una entrevista telefónica el miércoles.
Desde su casa en Magdalena de Kino, en el estado mexicano de Sonora, Córdova dijo que tiene cuatro hijos y por ello se quedó con el niño. Yo nunca le hubiera dejado, dijo.
Las autoridades dicen que el niño, Christopher Buztheitner, pudo haber muerto si Córdova no le hubiese visto y protegido del frío. El muchacho acababa de perder a su madre en un accidente automovilístico, tenía una pierna herida y estaba usando pantalones cortos que no eran suficientes para el frío de las noches del desierto.
Christopher y su madre, Dawn Alice Tomko, de 45 años, habían estado acampando en un área remota cerca de la frontera con México y estaban en su camioneta cuando Tomko perdió el control del vehículo en una curva, dijo el alguacil Tony Estrada, del condado Santa Cruz. La camioneta se cayó de a un cañón y terminó a unos 90 metros del camino.
Córdova, un albañil de 26 años que esperaba encontrar trabajo en Arizona, dijo que llevada dos días en su jornada cuando vio a Christopher, que andaba con un perro y llevaba con él uno de los espejos de la camioneta. Una de sus piernas estaba descolorida y llena de arañazos.
Los dos no pudieron comunicarse bien, porque Christopher solamente habla inglés y Córdova solamente habla español, pero el migrante mexicano dijo que el niño le llevó al borde del cañón y le mostró el accidente.
En las 14 horas siguientes, Córdova se quedó con Christopher y le ayudó a protegerse del frío, dando al niño su sweater y preparando una hoguera. Asimismo, sacó comida del vehículo y se la dio al niño. Un grupo de cazadores eventualmente les encontraron y se pusieron en contacto con las autoridades por ayuda. Agentes fronterizos detuvieron a Córdova y Christopher fue llevado a un hospital en Tucson.
Christopher fue reunido con su familia el fin de semana y Córdova fue enviado de regreso a México.
Terra web28/11/2007 - 17:53(EST)
Un hombre mexicano que cruzó hacia Estados Unidos ilegalmente optó por detenerse y rescatar a un niño norteamericano de 9 años que estaba varado en el desierto del sur de Arizona, en lugar de continuar su viaje, y fue más tarde enviado de regreso a México.
Pese al sacrificio, fue una decisión fácil, dijo Manuel Jesús Córdova Soberanes a The Associated Press en una entrevista telefónica el miércoles.
Desde su casa en Magdalena de Kino, en el estado mexicano de Sonora, Córdova dijo que tiene cuatro hijos y por ello se quedó con el niño. Yo nunca le hubiera dejado, dijo.
Las autoridades dicen que el niño, Christopher Buztheitner, pudo haber muerto si Córdova no le hubiese visto y protegido del frío. El muchacho acababa de perder a su madre en un accidente automovilístico, tenía una pierna herida y estaba usando pantalones cortos que no eran suficientes para el frío de las noches del desierto.
Christopher y su madre, Dawn Alice Tomko, de 45 años, habían estado acampando en un área remota cerca de la frontera con México y estaban en su camioneta cuando Tomko perdió el control del vehículo en una curva, dijo el alguacil Tony Estrada, del condado Santa Cruz. La camioneta se cayó de a un cañón y terminó a unos 90 metros del camino.
Córdova, un albañil de 26 años que esperaba encontrar trabajo en Arizona, dijo que llevada dos días en su jornada cuando vio a Christopher, que andaba con un perro y llevaba con él uno de los espejos de la camioneta. Una de sus piernas estaba descolorida y llena de arañazos.
Los dos no pudieron comunicarse bien, porque Christopher solamente habla inglés y Córdova solamente habla español, pero el migrante mexicano dijo que el niño le llevó al borde del cañón y le mostró el accidente.
En las 14 horas siguientes, Córdova se quedó con Christopher y le ayudó a protegerse del frío, dando al niño su sweater y preparando una hoguera. Asimismo, sacó comida del vehículo y se la dio al niño. Un grupo de cazadores eventualmente les encontraron y se pusieron en contacto con las autoridades por ayuda. Agentes fronterizos detuvieron a Córdova y Christopher fue llevado a un hospital en Tucson.
Christopher fue reunido con su familia el fin de semana y Córdova fue enviado de regreso a México.
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