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Disminuyen muertes y arrestos de indocumentados en la frontera de Arizona
Tucson (Arizona), 10 jun (EFE).- El número de muertes y arrestos de inmigrantes indocumentados ha descendido en un 21 y 25 por ciento respectivamente durante el presente año fiscal, informó hoy la Patrulla Fronteriza Sector Tucson.
José González, vocero de la agencia federal, dijo a Efe que desde el pasado 1 de octubre y hasta el 31 de mayo se han registrado 75 muertes de inmigrantes indocumentados, 15 fallecimientos menos que en el año pasado durante el mismo periodo.
Estas cifras representan un descenso del 21 por ciento en el número de fallecimientos registrados dentro del Sector Tucson, el cual abarca el 90 por ciento de la frontera entre Arizona y Sonora (México).
González indicó que durante este periodo también descendieron en un 25 por ciento los arrestos de inmigrantes indocumentados, de 269.726 a 235.833.
A pesar del descenso, el Sector Tucson es el área donde anualmente se registra más del 40 por ciento del total de muertes y arrestos de inmigrantes indocumentados a lo largo de la frontera con México, dijo el vocero.
El agente atribuyó a varios factores el descenso en el número de muertes y arrestos de inmigrantes indocumentados en esta región, entre ellos, una mayor presencia de agentes fronterizos y el uso de tecnología de punta en la vigilancia.
El vocero manifestó que la agencia espera que menos gente trate de cruzar la frontera debido a la crisis económica que vive el país.
Hasta la fecha, el Sector Tucson cuenta con aproximadamente 3.000 agentes de la Patrulla Fronteriza que vigilan esta región de la frontera.EFE
ml/cs
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martes, 10 de junio de 2008
Líderes religiosos piden dejar retórica de odio y aprobar reforma migratoria
Publicado en MSN Noticias
Líderes religiosos piden dejar retórica de odio y aprobar reforma migratoria
EFE
Orlando (Florida), 10 jun (EFE).- Líderes religiosos del centro de Florida hicieron un llamado a los políticos federales y estatales para que se abstengan de la retórica de odio y apoyen la promulgación de una reforma humana de inmigración.
La petición fue firmada por más de 30 religiosos que representan a cerca de 100.000 fieles cristianos latinos y de comunidades blancas en EEUU de la organización Cristianos por una Reforma de Inmigración Comprensiva (CCIR), se informó hoy en un comunicado.
El pastor Joel Hunter, de la iglesia Northland, en Orlando y presidente de CCIR, dijo estar muy consternado con la realidad que viven los inmigrantes hoy en día.
"Como cristianos en nuestras respectivas iglesias hemos visto de primera mano numerosas víctimas humanas como hombres, mujeres y niños capturados por la trampa de nuestro sistema de inmigración roto. Esto no refleja el espíritu de Cristo", sostuvo.
En su misiva, los líderes pidieron a funcionario abstenerse de usar discursos anti-inmigrantes para ganar terreno en el plano político y los exhortaron a dialogar de una manera comprensiva acerca del tema de inmigración comprometiéndose a dar un trato justo a los inmigrantes.
Los religiosos también manifestaron estar muy consternados por el actual sistema de inmigración del país.
En 2007 fracasó en el Congreso una iniciativa de reforma migratoria y como resultado se ha desatado un debate dominado por retóricas de odio que han divido a las comunidades.
Para el reverendo Nino González, pastor de la Iglesia El Calvario en Orlando, esta es una situación vulnerable para los inmigrantes que él entiende muy bien porque vive esta realidad como religioso.
"Tenemos mucha gente vulnerable, incluidos los inmigrantes, que viven en nuestras comunidades y vienen al culto con nosotros. Venimos juntos ahora para comprometernos todos como iglesia para velar por los inmigrantes, tratarlos con dignidad y respeto como miembros contribuyentes de la sociedad", dijo González, pastor de la segunda más grande iglesia protestante de hispanos en Florida.
La organización CCIR reconoce que un debate es necesario para hablar sobre la crisis de inmigración en la nación, pero insisten que debe ser enfocado en una reforma que no degrade a las personas.
"Los discursos actuales han perpetuado odio y culpas que apuntan a las comunidades inmigrantes y esto no nos está moviendo hacia una solución", sostiene en el comunicado la CCIR.EFE
Líderes religiosos piden dejar retórica de odio y aprobar reforma migratoria
EFE
Orlando (Florida), 10 jun (EFE).- Líderes religiosos del centro de Florida hicieron un llamado a los políticos federales y estatales para que se abstengan de la retórica de odio y apoyen la promulgación de una reforma humana de inmigración.
La petición fue firmada por más de 30 religiosos que representan a cerca de 100.000 fieles cristianos latinos y de comunidades blancas en EEUU de la organización Cristianos por una Reforma de Inmigración Comprensiva (CCIR), se informó hoy en un comunicado.
El pastor Joel Hunter, de la iglesia Northland, en Orlando y presidente de CCIR, dijo estar muy consternado con la realidad que viven los inmigrantes hoy en día.
"Como cristianos en nuestras respectivas iglesias hemos visto de primera mano numerosas víctimas humanas como hombres, mujeres y niños capturados por la trampa de nuestro sistema de inmigración roto. Esto no refleja el espíritu de Cristo", sostuvo.
En su misiva, los líderes pidieron a funcionario abstenerse de usar discursos anti-inmigrantes para ganar terreno en el plano político y los exhortaron a dialogar de una manera comprensiva acerca del tema de inmigración comprometiéndose a dar un trato justo a los inmigrantes.
Los religiosos también manifestaron estar muy consternados por el actual sistema de inmigración del país.
En 2007 fracasó en el Congreso una iniciativa de reforma migratoria y como resultado se ha desatado un debate dominado por retóricas de odio que han divido a las comunidades.
Para el reverendo Nino González, pastor de la Iglesia El Calvario en Orlando, esta es una situación vulnerable para los inmigrantes que él entiende muy bien porque vive esta realidad como religioso.
"Tenemos mucha gente vulnerable, incluidos los inmigrantes, que viven en nuestras comunidades y vienen al culto con nosotros. Venimos juntos ahora para comprometernos todos como iglesia para velar por los inmigrantes, tratarlos con dignidad y respeto como miembros contribuyentes de la sociedad", dijo González, pastor de la segunda más grande iglesia protestante de hispanos en Florida.
La organización CCIR reconoce que un debate es necesario para hablar sobre la crisis de inmigración en la nación, pero insisten que debe ser enfocado en una reforma que no degrade a las personas.
"Los discursos actuales han perpetuado odio y culpas que apuntan a las comunidades inmigrantes y esto no nos está moviendo hacia una solución", sostiene en el comunicado la CCIR.EFE
martes, 29 de abril de 2008
Dos Culturas
Dos culturas
Publicado en EL NUEVO HERALD, MIAMI
ABRIL, 29, 2008
OSCAR J. FRANCO O.
Los latinos que hemos emigrado a este país traemos toda una vida de experiencias, valores, patrones de comportamiento y conocimiento general de una cultura que nos deslinda de las demás. Nuestra conformación genética esta heredada de las raíces latinas, provenientes del viejo continente mezcladas, al principio con rabia y con el recorrer del tiempo con amor, con las sangres indígenas que se habían arraigado en lo que en su momento los conquistadores llamaron el nuevo mundo, y con la raza negra que, a la fuerza, fue integrada a la sociedad emergente de las colonias españolas y portuguesas.
Somos inmigrantes en este país y en nuestra inmensa mayoría somos hijos y nietos de inmigrantes que llegaron a Centro, Suramérica y el Caribe provenientes de España, Italia y Portugal. Nos toca, como les tocó a nuestros padres y abuelos, la difícil tarea de integrarnos a una cultura que nos es extraña.
Los latinos provenimos de una cultura esencialmente colectivista, en la cual damos inmenso valor al grupo social en el cual nos desarrollamos, la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, los vecinos, es decir, el colectivo. Nuestra apreciación del espacio individual es amplia y laxa, inclusive nos sentimos con el derecho y la necesidad de penetrar el espacio de las personas que nos rodean y hasta nos sentimos mal, y a veces dolidos, si los amigos cercanos y familiares no se interesan en nuestros problemas y no se nos acercan para compartir nuestras alegrías y penurias.
Por otra parte, nuestro patrón de comportamiento se desenvuelve en atención al grupo, entendemos el principio de autoridad y mantenimiento del orden. Pero, seamos sinceros, nos cuesta respetarlo.
Sin embargo, hemos decidido integrarnos en una sociedad individualista, la cual le da gran valor a la autonomía, a la iniciativa propia, al concepto de autoridad, al no enfrascarse en el cuestionamiento de las normas, sino más bien a su cumplimiento, pues entiende que hay que mantener el orden como principio básico de desarrollo. En esta cultura que caracteriza a los países anglosajones el concepto de espacio individual es prácticamente venerado, nadie se atreve a penetrar el espacio de los demás.
En esta cultura cualquier intento de penetrar el núcleo individual es generalmente interpretado como una trasgresión de la intimidad y no es tolerado.
No es mi intención emitir juicios de valor sobre las dos culturas. Basta señalar que son diferentes y que no es lo mismo vivir en una cultura colectivista que en una individualista.
Ninguna cultura es mejor o peor que otra. Todas son igualmente válidas como variantes de la experiencia humana y todas las personas estamos, hasta cierto punto, atados a nuestra cultura, pues esta nos provee de gran parte de nuestro sentido de identidad; por lo tanto define, modela y regula los patrones de comportamiento, adecuados a través de los siglos a las necesidades de la gente.
Al estudiar la inmensa diferencia conceptual entre la cultura individualista y la colectivista es evidente lo complicado que resulta vivir en una de las dos, con el acervo cultural de la otra.
Sin embargo, en este país vivimos más de 40 millones de colectivistas integrándonos a un mundo individualista y la inmensa mayoría lo ha logrado, ratificando la voluntad de los inmigrantes hispanos de integrarse, beneficiarse y aportar nuestros mejores esfuerzos a esta sociedad que nos recibe.
ofmediator@hotmail.com
Publicado en EL NUEVO HERALD, MIAMI
ABRIL, 29, 2008
OSCAR J. FRANCO O.
Los latinos que hemos emigrado a este país traemos toda una vida de experiencias, valores, patrones de comportamiento y conocimiento general de una cultura que nos deslinda de las demás. Nuestra conformación genética esta heredada de las raíces latinas, provenientes del viejo continente mezcladas, al principio con rabia y con el recorrer del tiempo con amor, con las sangres indígenas que se habían arraigado en lo que en su momento los conquistadores llamaron el nuevo mundo, y con la raza negra que, a la fuerza, fue integrada a la sociedad emergente de las colonias españolas y portuguesas.
Somos inmigrantes en este país y en nuestra inmensa mayoría somos hijos y nietos de inmigrantes que llegaron a Centro, Suramérica y el Caribe provenientes de España, Italia y Portugal. Nos toca, como les tocó a nuestros padres y abuelos, la difícil tarea de integrarnos a una cultura que nos es extraña.
Los latinos provenimos de una cultura esencialmente colectivista, en la cual damos inmenso valor al grupo social en el cual nos desarrollamos, la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, los vecinos, es decir, el colectivo. Nuestra apreciación del espacio individual es amplia y laxa, inclusive nos sentimos con el derecho y la necesidad de penetrar el espacio de las personas que nos rodean y hasta nos sentimos mal, y a veces dolidos, si los amigos cercanos y familiares no se interesan en nuestros problemas y no se nos acercan para compartir nuestras alegrías y penurias.
Por otra parte, nuestro patrón de comportamiento se desenvuelve en atención al grupo, entendemos el principio de autoridad y mantenimiento del orden. Pero, seamos sinceros, nos cuesta respetarlo.
Sin embargo, hemos decidido integrarnos en una sociedad individualista, la cual le da gran valor a la autonomía, a la iniciativa propia, al concepto de autoridad, al no enfrascarse en el cuestionamiento de las normas, sino más bien a su cumplimiento, pues entiende que hay que mantener el orden como principio básico de desarrollo. En esta cultura que caracteriza a los países anglosajones el concepto de espacio individual es prácticamente venerado, nadie se atreve a penetrar el espacio de los demás.
En esta cultura cualquier intento de penetrar el núcleo individual es generalmente interpretado como una trasgresión de la intimidad y no es tolerado.
No es mi intención emitir juicios de valor sobre las dos culturas. Basta señalar que son diferentes y que no es lo mismo vivir en una cultura colectivista que en una individualista.
Ninguna cultura es mejor o peor que otra. Todas son igualmente válidas como variantes de la experiencia humana y todas las personas estamos, hasta cierto punto, atados a nuestra cultura, pues esta nos provee de gran parte de nuestro sentido de identidad; por lo tanto define, modela y regula los patrones de comportamiento, adecuados a través de los siglos a las necesidades de la gente.
Al estudiar la inmensa diferencia conceptual entre la cultura individualista y la colectivista es evidente lo complicado que resulta vivir en una de las dos, con el acervo cultural de la otra.
Sin embargo, en este país vivimos más de 40 millones de colectivistas integrándonos a un mundo individualista y la inmensa mayoría lo ha logrado, ratificando la voluntad de los inmigrantes hispanos de integrarse, beneficiarse y aportar nuestros mejores esfuerzos a esta sociedad que nos recibe.
ofmediator@hotmail.com
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