miércoles, 12 de diciembre de 2007

English dominates in U.S. Hispanics' 2nd generation

HISPANICS IN U.S.
English dominates in U.S. Hispanics' 2nd generation
English is the dominant language among second-generation Hispanics in the United States, a study concluded.
Miami Herald, Posted on Fri, Nov. 30, 2007
By FRANK GREVE
fgreve@mcclatchydc.com
WASHINGTON -- Just like previous immigrant groups, Hispanic immigrants in the United States speak little English in the first generation, but English dominates in the lives of the second generation and Spanish fades in the third, according to a study released Thursday.
The classic pattern, reported by the Pew Hispanic Center, a Washington-based nonprofit research group, partially counters concerns raised in immigration debates that Hispanics in the United States will cluster in Spanish-speaking enclaves rather than assimilate and learn English, as previous immigrant groups have done.
The study found, however, that Hispanics of Mexican origin -- who predominate in the largest U.S. immigrant influx in a century -- are the slowest to adopt English in succeeding generations.
The study also offered no estimate of how long assimilation might take.
According to Pew senior writer D'Vera Cohn, a co-author of the analysis, picking up English is key to assimilation ``because it's how people get a better job, talk to their neighbors, talk to their child's teacher and fit in generally.''
SIGNIFICANT
Mexican patterns are especially important to the big picture, said Rakesh Kochhar, Pew's associate director for research, because Mexican immigrants make up 64 percent of the U.S. Hispanic population.
Kochhar said he suspected that heavy reliance on Spanish among Mexican immigrants reflected large numbers of recent arrivals and an education level that, on average, was the lowest among U.S. Hispanics.
Jim Boulet Jr., the executive director of English First, a Springfield, Va., nonprofit group that advocates that everyone should learn English, called Pew's findings ``no surprise.''
Boulet, a foe of bilingual education, added: ``What we're seeing is that a lot of immigrants are learning English despite the government telling them not to.''
Responded Nancy Villarreal de Adler, the executive director of the National Association for Bilingual Education: ``The real question isn't whether or not children of immigrants can speak English, but whether they are literate or have enough education to have access to the opportunities that this nation offers.''
According to Cohn, it's impossible to know how quickly German, Eastern European, Asian and other immigrant groups took up English in the 19th and 20th centuries because no one kept the figures.
14,000 INTERVIEWS
For that matter, Pew's findings measure only English fluency and literacy in succeeding generations, not how long it took for individuals to adopt English.
The findings are based on 14,000 interviews of legal and illegal adult Hispanic immigrants nationwide, conducted from 2002 to 2006.
The interviews were for six separate Pew studies, each of which included very similar questions about fluency and literacy.
Their margins of error varied from plus or minus 2.41 percentage points to plus or minus 3.8 percentage points.

Aqui soy un cero a la izquierda

Aquí soy un cero a la izquierda
Autor
Oscar J. Franco O.
¡Tenemos que reunirnos urgentemente!, me decía angustiada una señora, “Mi marido esta en estado depresivo, imagínese que se duerme y no digo se acuesta, porque pasa todo el día en la cama viendo televisión, a las 3 de la mañana y se despierta a las 11. Desayuna-almuerza, hace varias llamadas telefónicas a amigos y a pretendidos socios de negocios que lucían como excelentes oportunidades y que fueron muy determinantes en nuestra decisión de emigrar a este país, pero como siempre las noticias son negativas, mi esposo se desconsuela, prende la TV y el ciclo pernicioso se repite. Continuaba la señora, “La situación es apremiante, puesto que los intereses que devenga el capital que tenemos invertidos, ya prácticamente no cubren los compromisos de pago normales de la casa y las deudas que hemos adquirido desde que llegamos. Lo peor es que no la pasamos peleando y hasta hemos contemplado que el se regrese a nuestro país y yo me quede aquí en la Florida con los muchachos, quienes además no se quieren regresar.
Procedí a conversar con el señor en cuestión, quien accedió a que nos reuniéramos para utilizar la mediación como proceso de facilitación del conflicto familiar. En la mediación, la pareja a la cual ficticiamente llamare Jaime e Irene, mostraron evidencias de un conflicto que había escalado al punto de peligrosamente afectar la relación familiar. Jaime estaba verdaderamente frustrado con su situación profesional. “Aquí soy un cero a la izquierda”, me dijo molesto “En mi país tengo una posición ganada con 25 años de ejercicio profesional y títulos académicos de sobra, inclusive fui profesor de la materia durante 20 años, en la mas prestigiosa universidad. Cuento con el respeto, consideración, admiración y porque no decirlo la envidia de muchos profesionales del ramo. Basta con levantar un teléfono para resolver cualquier inconveniente. Nuestra vida social, ligada con los compromisos profesionales, me mantenía una agenda rigurosa pero placenteramente copada. Llegamos a este país hace 4 años, con excelentes planes de trabajo y desarrollo personal y profesional. Pero todo era una columna de humo. Nada se ha dado y he perdido un dineral. He pensado en regresarme a mi país, pero hace unos meses estuve allá y los contactos se perdieron, la gente esta en otra cosa, ni respondían mis llamadas y si lo hacían era para recordar viejos tiempos. ”.
Tristemente la situación que acabo de describir es mucho más común de que lo que se piensa y forma parte de lo que los estudiosos del comportamiento humano han denominado el duelo inmigratorio. Josa Atxotegui define al duelo como el proceso de reorganización de la personalidad que tiene lugar cuando se pierde algo que es significativo para el sujeto. Existen muchos tipos de duelo de los inmigrantes, como por ejemplo: el duelo por la familia y los amigos, por la cultura, por el idioma, por la tierra, y por el estatus. Obviamente, este último es el que afecta terriblemente a Jaime, profesional otrora exitoso, influyente y reconocido en su campo, quien súbitamente se enfrenta a la realidad de un anonimato en este país, el cual nunca contemplo como posibilidad.
Cuando emigramos dejamos atrás una pleyade de factores que constituían nuestro entorno y obviamente abandonamos, para integrarnos a una sociedad completamente separada de la que vivíamos. Aunque encontramos lo que buscábamos “una nueva vida”, generalmente queremos que se asemeje a la que teníamos en nuestro país, pero únicamente en todo lo que era positivo. Nos planteamos con gran optimismo la perspectiva de mejorar o mantener el estatus que disfrutábamos Lamentablemente, en la gran mayoría de los casos eso es sumamente difícil, más no imposible.
Como emigrantes dejamos atrás, además de lazos sentimentales profundos, bienes materiales que nos eran muy preciados y que eran producto de grandes esfuerzos. Sumémosles las relaciones comerciales, profesionales, familiares, de trabajo, amistades y circulo de influencias.
Aclaro que me refiero al flujo de un grupo inmigratorio que esta recibiendo esté país actualmente, el cual constituido de personas que disfrutaban de un nivel social, cultural y económico, que les permitió emigrar en condiciones inmesamnete diferentes a otras sociedades que se vieron forzadas a emigrar de su país en tiempos pasados, sin ningún bien ni capitales que le apoyara económicamente. Muy diferente también, es la dura experiencia de otros grupos, que se encuentra en condición inmigratoria irregular.
El problema es que las personas a las cuales me refiero, al tomar la decisión de emigrar no analizan y sopesan profundamente las consecuencias. Erróneamente se toma la actitud de que en el país de uno todo es negativo, nada sirve, no aguanto más, estoy harto y me voy. Olvidándose que se deja atrás mucho más que lo queremos dejar. Abandonamos lo que no es propio como integrantes de la sociedad del país del cual emigramos.
Como resultado de la mediación Jaime e Irene, concluyeron que la situación que vivian era producto del manejo poco apropiado del conflicto personal y familiar. Jaime internalizo su duelo y comprendió la necesidad de sobreponerlo. Amplio sus horizontes, realizo cursos de especialización que ofrecen excelentes universidades, dirigidos especialmente a profesionales de otros países que se han radicado en la Florida. Se relaciono con otras personas establecidas en su campo y actualmente desarrolla interesantes proyectos. En otras palabras comprendió que lo que quedo atrás, atrás quedo. Por supuesto utilizo su excelente y amplia experiencia profesional y vivencias anteriores, para labrarse el presente, que en unión con su familia, será la base del futuro que todos soñaron cuando tomaron la dura decisión de emigrar. ¡Ahora es un cero a la derecha!

viernes, 7 de diciembre de 2007

Aquí estoy presa en mi casa.

Aquí estoy presa en mi casa.
Oscar J. Franco O.
“No lo puedo creer, después de 40 años de casados, 3 hijos y 6 nietos, mi esposo y yo estamos a punto de separarnos. No es cuestión de que se haya acabado el amor, ni que no nos entendamos, ni nada que se le parezca. Sencillamente, yo no aguanto esta vida en este país y mucho menos en estas condiciones. Mi esposo le pidió a la empresa que lo trasladaran para acá. Ya tenemos casi 2 años y la rutina no cambia. Mi esposo sale al trabajo a las 6.30 a.m. y regresa a las 6 p.m., todos los días. Inclusive muchos sábados va la oficina. Los fines de semana esta cansado y a veces salimos, igual tenemos muy pocos amigos latinos y yo no hablo ingles. Estoy harta de estar metida en la casa, limpiando, lavando y cocinando. Esa no es la vida con la que yo soñaba para nuestra vejez. Así, que ya se lo dije: O nos regresamos o me regreso yo sola, pero yo vine para estar presa en mi casa’
El comentario lo oí, en la primera consulta que se me hizo para actuar como mediador, para ayudar a la pareja a buscar una solución al conflicto que me planteaban.
Por su parte, el esposo me comento que el había pedido el traslado porque la compañía en que trabaja, había recortado el personal en su país de origen. Las opciones eran venirse o ser despedido, después de 30 años de prestar servicios. Además, a prácticamente a todos los miembros de la familia los habían asaltado, inclusive con violencia. Afortunadamente, nadie perdió la vida, pero estuvieron a punto. El esposo enfáticamente me dijo “Yo no me regreso, si ella quiere que se vaya. La iré a visitar cuando pueda”
La decisión de venirse fue tomada en conjunto, inclusive con los hijos, pero la señora no se adapta a este estilo de vida, sufre de los duelos del inmigrante, causados por las pérdidas que comente en el número anterior de Conexiones. Específicamente, la pérdida de la identidad social, del paisaje, del idioma, de las amistades y familiares.
Cuando se toma la decisión de emigrar, se consideran factores básicos para la vida que se inicia en el nuevo país, tales como ingresos, seguridad en la salud, escuelas para los hijos, habitación y transporte. Sin embargo, no se analiza ni se toman precauciones, referentes a las alteraciones que sufrirán las relaciones personales, dentro y fuera del grupo familiar.
Específicamente, en el caso que hoy tratamos, tenemos a una persona, en la tercera etapa de su vida, quien de repente es trasladada a otro núcleo social, con el cual no tiene ninguna conexión. Dejo en su país a hijos, nietos, familiares, amigos y amigas de siempre. En fin, para ella su vida prácticamente se acabo.
Sobreponerse a los duelos que mencione arriba, no es fácil, pero no es imposible. Con voluntad y tesón se logra. No solo debemos pensar en lo que se perdió o dejo atrás, sino en lo que ganamos y tenemos por delante, en este país.
Cada uno de nosotros vive su propia experiencia. Quienes no trabajan tienen amplias oportunidades de ambientarse socialmente. No obstante, para integrarse hay que dominar el idioma. Para conectarse con este mundo hay que leer, oír y ver los medios de comunicación en ingles. Para sumarse a esta sociedad, es conveniente actuar como voluntarios a las numerosísimas asociaciones de beneficencia que existen en este país. Aquí las bibliotecas publicas son excelentes y gratuitas, en ellas hay cursos, seminarios, organizan viajes, clubes de lectura.
Claro esta, debemos mantener los nexos, lazos y obligaciones que nos unen a nuestros países de origen, pero no es conveniente anclarse en esas circunstancias. La señora del relato no esta aquí presa en su casa. Esta aquí, mentalmente presa en su país.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

El inmigrante y la nueva relación familiar

El inmigrante y la nueva relación familiar
Dr. Oscar J. Franco O.
ofmediator@hotmail.com
Las familias emigran a los Estados Unidos de América, entre diversas razones, buscando un mejor futuro para todos y muy especialmente darles a los hijos las más amplias oportunidades de educación y desarrollo personal. Sin embargo, no se percatan que las mentes en formación, no solo absorben los conocimientos y educación formal que le proporcionan en las escuelas, sino que además se nutren de la cultura que aquí les rodea, la cual es intrínsicamente muy diferente a la cultura y costumbres de lo que en este país denominan hispanos, muy especialmente en lo que se relaciona en la crianza de los hijos.
No pretendo analizar ni valorar los aspectos positivos o negativos que tiene las culturas latina en general y la anglosajona, en la dinámica del hogar y en la formación de los hijos.
Solo quiero resaltar que a pesar de que todos sabemos que es diferente, la gran mayoría de los padres que emigran a este país, ni se preparan ni preparan a sus hijos para el choque cultural que el futuro indefectiblemente les deparara.
La familia enfrenta diferencias de valores, costumbres, arraigos y apegos sentimentales entre ambas culturas, las cuales si no se analizan y conversan en el hogar pueden acarrear serios conflictos entre padres e hijos.
Los padres tienden a apegarse a la formación familiar que traen de sus países, generalmente conservadora y con énfasis en el colectivo. Para los latinos, generalmente la familia se basa en la autoridad, en la obediencia sin chistar de los hijos, en el “aquí se hace lo que yo dijo y mientras vivan en mi casa las reglas las pongo yo”.
Los hijos, por su parte, inmersos en un mundo de antagonismos entre los que se les quieren imponer en sus hogares y lo que ven en las casas de sus amigos anglos, donde se respeta e inclusive se aupa la individualidad y en la cual los chicos proclaman “ustedes son mis padres pero respeten y aléjense de mi espacio”. Lo cual es muy duro de aceptar para padres latinos.
Los padres tenemos la responsabilidad de entender, que a los hijos les es sumamente confuso esa ambivalencia cultural, tradiciones y costumbres. Mucho más cuando los padres no hacen nada para que los jóvenes mantengan una comunicación viva y vigente con sus raíces.
Hemos visto con tristeza, como algunos padres, no se esfuerzan o lo que es peor se vanaglorian, de que sus hijos no hablen el español. Esta lastimosa y sumamente desventajosa situación para el futuro del joven, lo interpretan, con un orgullo sumamente malentendido, como una integración total al mundo anglo. Se olvidan que le cercenan la propia esencia de comunicarse con individuos de sus propias raíces. Si nada mas les merece la importancia debida, le niegan a sus hijos la poderosa herramienta de ser bilingüe
En general, en los Estados Unidos, existe mucha independencia dentro de los miembros de la familia. La individualidad se acepta con mayor facilidad de lo que solemos hacer los latinos. Son muchas diferencias que existen entre el sistema de crianza latino y el anglo, pero ambos tienen lo más importante en común. Desean lo mejor para sus hijos.

Si te he visto ni me acuerdo

Articulo publicado en la revista Conexiones
Un amigo me comento que recientemente estuvo de visita en su país y a pesar de que disfruto enormemente, ver, compartir y abrazar a familiares y amigos, a quienes no había visitado hace ya bastante tiempo, regreso angustiado y entristecido por la reacción que sintió de uno de sus familiares mas cercanos: “Me duele decirlo, pero note como si me reclamaba por haberme ido. Me dijo que para mi todo era fácil, pues yo vivo aquí como un rey y me olvide de ellos y de mi país. No hubo manera de que entendiese el dolor que sentía por haberlos dejado, parecía que pensaba que lo había traicionado”.
Le explique que aunque esa reacción no es la más común y de hecho el resto de sus familiares no la compartía, lo más probable es que no existiese un trasfondo de rencor.
Cuando emigramos quedan atrás personas a quienes nos duele dejar. Pero debemos comprender que ellos también sufren y les afecta la ausencia del hijo, hija, hermano, nieto, sobrino, amigo querido, etc.
Si para los que nos fuimos, sentimentalmente no es fácil, tampoco lo es para los que se quedan.
Lamentablemente en ocasiones ese sentimiento se comunica negativamente y se oyen expresiones que podrían reflejar resentimiento, es conveniente escuchar las razones que enervan esa dinámica.
He aquí algunas de las quejas que oído manifestar:
1) Abandonaron responsabilidades familiares y no las dejaron a los que nos quedamos (típicamente el cuidado de los padres ya mayores, que quedan en manos de los hermanos/as)
2) Al principio llamaban todas las semana, ahora es prácticamente cuando hay alguna ocasión importante o necesitan que se les resuelva algún problema.
3) Resolvieron su situación y ahora nos critican porque no seguimos sus pasos.
4) Han cambiado en su manera de ser y actuar, se las dan de gringos. Inclusive los hijos no hablan o hablan mal el español y a ellos les parece una gracia.
5) Cuando vienen a visitarnos todo les parece horrible y hasta nos dicen que no entienden como podemos vivir aquí.
6) Los negocios, bienes, intereses comunes quedaron bajo nuestra responsabilidad y cuando llaman es para pedir cuentas y/o reclamar porque las cosas no se hacen o darnos instrucciones, sin conocer la realidad de la situación.
Estas y muchas otras razones que se aplican a casos puntuales hacen que los seres queridos, quienes a nuestro pesar dejamos en nuestros países, expresen inconformidad y actúen conflictivamente.
Hagamos un esfuerzo para evitar que las manifestaciones negativas se impongan sobre el amor, el cariño y la amistad. Si hemos incurrido en algunos de los ejemplos que arriban se mencionan, es sensato corregir la actitud que hemos asumido o aclarar malentendidos.
Es común decir, que hay ponerse en los zapatos de la otra persona, yo voy más allá: Vístase con los atuendos que incomodan a quien le manifiesta su descontento y es muy posible que no solo le moleste una piedrita en el zapato, sino que al pantalón le queda apretado y la camisa le queda grande.
Quienes nos dedicamos a la bella profesión de mediadores solemos decir que la comunicación es la causa y la solución de los conflictos. Mi amigo sostuvo una conversación abierta y franca con su familiar. Este fin de semana las dos familias están visitando al ratón en Orlando.

martes, 13 de noviembre de 2007

Opiniones encontradas sobre la inmigración entre los europeos

Interesante articulo. Seguramente hay encuestas similares en USA. ?Alguien las conoce?Opiniones encontradas sobre la inmigración entre los europeos
Los europeos tienen opiniones encontradas sobre la inmigración, con 44% de los franceses que consideran que "no es ni una oportunidad ni una amenaza", 40% de los españoles que piensan que es positiva y 37% de británicos que es una amenaza, según un sondeo publicado el martes.
El estudio, efectuado por TNS Sofres para la cadena de televisión France 24 y pubicado el martes por el diario Le Figaro, los franceses están divididos casi en proporciones iguales entre los que piensan que la inmigración "es más bien una amenaza" (24%) y los que por el contrario piensan que es una oportunidad para Francia (25%).
Un 23% de los españoles consideran la inmigración como una amenaza, un 29% de los italianos y un 23% de los alemanes tienen igual opinión.
Si la inmigración es una oportunidad para 33% de los italianos, 32% de los británicos y 27% de los alemanes, éstos últimos, tal como los franceses, son en su mayoría indecisos, con un 43% que afirman que no es un ni una oportunidad ni una amenaza.
Entre los problemas más importantes que deben resolverse actualmente en materia de inmigración, los franceses y los alemanes sitúan en primer lugar el integrismo religioso (45% y 35% respectivamente).
El problema de la inmigración clandestina es citado mayoritariamente por los españoles (65%), los italianos (58%) y los británicos (56%).
El problema de la integración de los inmigrados es citado por 34% de los alemanes contra 16% de los franceses, 13% de los españoles, 14% de los italianos y 13% de los británicos.
El sondeo fue realizado por teléfono del 18 al 26 de septiembre según el método de cuotas en Francia (960 personas consultadas) y en Italia (953), y según el método aleatorio en España (921), en Alemania (950) y en Gran Bretaña (983).

viernes, 9 de noviembre de 2007

Escultura de D. Chihuli

Asocio esta escultura con la diversidad de culturas y costumbres, arraigados en todos los individuos que nos embarcamos en la larga travesia del inmigrante, llena de esperanzas, desilusiones, amarguras, satisfaciones, exitos y el amor que se siente en el calor humano.
Oscar