jueves, 30 de abril de 2009

Clases para dejar de fumar

Programa del Departamento de Salud de Broward
Clases para dejar de fumar



Detener completamente el hábito de fumar es para muchos un desafío de hierro aunque deseen sinceramente hacerlo, porque químicamente la adicción tiene raíces, así como a nivel psicológico. Cantidad de personas dejan el cigarrillo por semanas o meses para volver a las andanzas luego, pero hay en Broward un programa de clases que promete buenos resultados.

Se trata de la serie Freedom from Smoking (Liberarse de Fumar), un programa de seis semanas con un grupo pequeño de participantes liderado por un expositor certificado por la American Lung Foundation (Fundación Americana del Pulmón) del Broward County Health Department.

“La adicción se puede romper. El programa Fredom from Smoking le ayudará a entender su hábito, incrementar su motivación, le ayudará a desarrollar un plan individualizado para dejarlo, y enseñará destrezas para mantener una vida saludable”, explica el Departamento de Salud del Condado Broward.

Entre las valiosas herramientas informativas que se obtienen en estas clases, están: adicción a la nicotina, manejo del estrés, prevención de aumento de peso y técnicas para evitar recaídas.

Esta sesión que empieza el martes 19 de mayo de 6 pm a 8 pm y que repite cada martes por seis semanas, también se realiza periódicamente durante todo el año. En esta oportunidad es en inglés, pero exhortan a los interesados en tomarla en español a que los contacten: “Estamos creando una lista de personas interesadas en tomar las clases en español, porque necesitamos al menos 10 para hacer el curso. Pueden llamarnos al 954-467-4807 y preguntar por Freedom from Smoking Classes para anotarlas y apenas lleguemos al cupo las podremos hacer”, dice a El Paracaidista la Asistente de Equipo Liz Navarro del Departamento de Salud de Broward. “Ya las hemos hecho en el pasado”, indica.

El importe total del curso es de $25 para cubrir materiales y se puede pagar mediante cheque o money order. Al inscribirse hay que llenar una pequeña encuesta confidencial. Las clases son en

Tamarac Community Center 8601 W. Commercial Blvd., Tamarac, FL 33321. Para inscribirse llame al 954-467-4807 y puede pedir con un agente que hable español si quiere anotarse en la lista para el próximo curso en ese idioma. Es obligatorio asistir a las seis sesiones, ya que la autodeterminación es la fuerza y mejor aliada para lograr salirse de las garras de este nocivo vicio.

miércoles, 29 de abril de 2009

Inmigrantes en USA La mediacion de Foreclosures Oscar J Franco #7 Abril 09

domingo, 19 de abril de 2009

Ayuda especializada para parejas en crisis

The Toby Roseman Center Services
Center services are founded on personalized, practical and professional needs. We welcome your suggestions! If you'd like to become a Toby Center partner or affiliated organization, kindly contact Mark Roseman, tobycenter@aol.com.
Individual and Family Services
• Confidential Appointments
• Help with Shared Parenting Agreements *Supervised Visitation in Family Friendly Locations
• Neutral Drop Off & Pick Up Services
• Support Groups for Single and Non-Custodial Parents
• Divorce Life Coaching for Adults and Children
Seminars, Workshops and Public Speaking:
* Reinventing Yourself After Divorce
*SurvivingTranstions
* The Myths of Parenting Empowering Children Through Divorce
*The Semantics of Parental Alienation
* Internet, Intercourse and the New Dating Scene Rebuilding Relationships, Moving Forward
* New Protocols for Improving the Professional Practice

sábado, 11 de abril de 2009

La edad de oro

LA EDAD DE ORO.

Autor: Jose M. Burgos S.
Colaborador especial del blog inmigrantes en USA.

Es triste, muy triste encontrarse solo y desprotegido despues de haber entregado casi toda una vida a trabajar honradamente. Sí, es muy triste llegar a la llamada edad dorada y sentirse abandonado.

Y es que esta es una realidad muy dolorosa que viven muchas personas en el ocaso de sus vidas, cuando deberian disfrutar por lo menos, de un poco de tranquilidad en el aspecto económico que les permitiera vivir sin riquezas, pero decorosamente, ya que en aspecto afectivo, desafortunadamente, por los ajetreos de la vida moderna no les es posible gozar del afecto de sus hijos y sus nietos porque siempre están muy ocupados para dedicarles tiempo a ellos, que también fueron jóvenes, ahora sometidos al abandono del estado.

¿Algún alto funcionario del gobierno ha propuesto planes concretos para ayudar a las personas de la tercera edad? que yo sepa no. Es que todos queremos llegar a edad avanzada, ¡pero con la condición de no envejecer!

Causa mucha tristeza ver a los mayores, cansados, derrotados, con sus cabezas agachadas, impotentes y resignados a recibir cada año una limosna de aumento en sus pensiones de retiro completamente desproporcionada al incremento real del costo de la vida.

Las personas mayores con ingresos reducidos, no deberían pagar impuestos (ya lo hicieron durante muchos años) ni el aporte cercano a cien dólares al Medicare.

Los medios noticiosos informan sobre proyectos de reformas en la inmigración ilegal, de los impuestos a las ventas, de los precios de la gasolina, de estadios, de túneles, pero de quienes trabajaron duro y pagaron impuestos durante décadas, no se dice nada, ¿por qué esta indiferencia? ¿Olvidan los legisladores a los más vulnerables, porque ellos sí gozan de jugosos ingresos?

La ancianidad pasa a un último plano porque es más importante la construcción de un nuevo estadio para la ciudad, que generará empleos durante su construcción, pero que después sólo dejará deudas, ¿no sería más conveniente atraer inversionistas de industrias que generen empleos permanentes?

Las personas que están viviendo el ocaso de sus vidas, merecen mayor respeto y consideración.


José M. Burgos S.

Favores y agradecimiento

El Nuevo Herald > Opinión
Opinión
Jueves, 04.09.09


OSCAR J. FRANCO O.: Favores y agradecimientos
By OSCAR J. FRANCO O.
Estamos viviendo una profunda crisis, en la cual individuos y familias se encuentran en precaria situación económica, inclusive sin poder cubrir necesidades básicas alimentarías, salud, educación de los hijos y pago de la hipoteca o renta de la vivienda. En estos durísimos momentos podemos encontrarnos en la delicada necesidad de pedir un favor a alguien en especial, para que nos ayude a resolver una situación de emergencia puntual.
Cuando pedimos un favor, lo podemos recibir o no. Sin embargo, una vez que un familiar, amigo o, inclusive, alguien que no esperábamos colabora con nosotros, comienza otra importantísima etapa. El agradecimiento por el favor recibido.
Esta etapa es muy delicada y a menudo causa serios problemas familiares, destruye amistades y en demasiados casos nutre los archivos de los tribunales, en todo el mundo.
Como nadie está exento de la necesidad de pedir un favor o de otorgarlo, conviene conocer los estudios del sociólogo Frank Flynn de la Universidad de Stanford. Lynn concluyó que, en términos generales, existe una relación inversamente proporcional entre el tiempo transcurrido desde que se recibió el favor y el agradecimiento por la ayuda recibida.
El paradigma inicial es: a mayor necesidad puntual, mayor agradecimiento puntual. Cuando una persona en momento determinado tiene una necesidad inmediata, inminente e imperiosa de resolver un aprieto, inicialmente valora muchísimo el favor y se siente sumamente agradecido y comprometido con quien le ayudó. En ese difícil momento es común decir: ''No sé cómo pagarte tu bondad'', ''Eres sumamente generoso/a'', ''Te pagaré lo más pronto posible'' o ''Te estoy eternamente agradecido'', ``Me salvaste''...
Por su parte, generalmente, quien hace el favor al principio no le da mucha importancia al gesto. Inclusive se piensa y se dice que es lo menos que podía hacer para ayudar. En ese momento de generosidad, es común oír: ''No te preocupes'', ''No es nada'', ''Págame cuando puedas'' o ''Siempre estaré a tu orden'', ``Para eso estamos''...
El paradigma complementario es: al disminuir la necesidad disminuye el agradecimiento. Para quien recibió el favor, una vez resuelto el problema y disminuida la presión de la necesidad, aunado al decorrer del tiempo, existe la tendencia de minimizar la importancia de la ayuda en aquel momento.
El recuerdo de la situación se distorsiona. Ya no parece que era tan grave y por lo tanto se agradece la ayuda, pero no con la misma intensidad, puesto que no hay, o desapareció, la necesidad. ``Fulano, me hizo un favorcito hace como un año y cada vez que puede me lo recuerda. Parece que quiere que le ponga una estatua''...
Por su parte quien hizo el favor, si recuerda vivamente la angustia y la premura de la otra persona. Además, lo que hizo, dio, prestó, facilitó, compartió, en fin, con lo que cooperó, adquiere más valor porque era algo que le pertenecía, tiempo que dedicó y/o esfuerzo que aportó y que ahora se menosprecia. ``Zutano estaba muy mal hace un año, lo ayude y ahora ni me llama para saludar. Se nota que ya no me necesita''...
Esencialmente hay un problema de comunicación. Para resolverlo es preciso conversar abiertamente con la otra persona y expresar nuestro punto de vista. Un diálogo parecido a al que sigue ayuda: ''Valoro mucho la ayuda que me prestaste hace un año. Fue crucial para salir del atolladero. Siempre te estaré agradecido''. Respuesta ``Fue un placer colaborar. Estoy seguro de que, de darse el caso, tú igualmente no vacilarás en ayudarme''.
Otra situación incómoda se produce cuando vemos a otra persona en apuros y ofrecemos ayuda ''para lo que sea'', ''por lo que quieras'' y ''cuando la necesites'' con muy buena intención, pero cuando llega el momento no respondemos a las expectativas que nosotros mismos sembramos. La persona, aunque no haya solicitado el socorro, se siente defraudada y decepcionada.
En esta encrucijada socioeconómica es esencial la solidaridad con quienes viven momentos angustiosos. Comprender las particularidades del comportamiento humano, frente a la necesidad de recibir un favor o la bondad del que lo otorga es muy importante, para manejar con sabiduría y comprensión, las dificultades que se puedan presentar.


Oscar J. Franco O.